El tratamiento de la Psicopatía según Lösel

Friedrich Lösel es un criminólogo alemán y profesor emérito del Instituto de Criminología de Cambridge. Fue su director desde el año 2005 hasta el 2012. Durante estos años su mayor dedicación fue el estudio del crimen. Actualmente es presidente de la Academia de Criminología Experimental.

Para Lösel, un programa de tratamiento con psicópatas puede ser relativamente eficaz si respeta los siguientes principios:

  1. Debe estar apoyado en una sólida base conceptual teórica.
  2. Evaluación del delincuente: esta debe ser profunda, exhaustiva y sobre todo dinámica debido a la versatilidad de estos sujetos.
  3. El tratamiento debe ser intensivo y regular, que se prolongue durante un buen periodo de tiempo. Una intervención de poca duración no tendría algún efecto sobre el psicópata. Para que el sujeto colabore, se le puede incentivar mediante gratificaciones, aunque se debe ser muy prudente con estas. Es posible que muchos de ellos quieran abandonar el programa, mostrando mal comportamiento o falta de motivación. Es necesario hacer todo lo posible para que esto no ocurra, y en el caso que así fuera, el abandono del programa no puede suponer algún beneficio para ellos.
  4. El programa debe realizarse en una institución estructurada y controlada. Los profesionales que lo lleven a cabo deben estar entrenados para no ceder ante la manipulación, los reproches o los intentos de negociación por parte del psicópata. El sujeto debe estar sometido a claras y estrictas normas y obligaciones, y ser también conocedor de sus derechos.
  5. Debe crearse un ambiente positivo en la institución. Aunque el personal de la institución debe de ser firme y consecuente, el entorno debe ser sensible, constructivo y de apoyo. Para ello debe mantenerse una actitud continua de atención y autorregulación.
  6. Las necesidades criminogénicas del sujeto deben estar cubiertas. Hay que fomentar los comportamientos no criminales a través del uso de recompensas y castigos:
  • Aumentar la demora de gratificación.
  • Reducir distorsiones cognitivas que favorecen el comportamiento criminal.
  • Enseñarles a controlar sus impulsos.
  • Ayudarles a resolver los problemas de manera prosocial.
  • Reducir su dependencia al alcohol y otras sustancias.
  • Enseñarles a imitar modelos atractivos y no criminales.
  • Reforzar el seguimiento y la supervisión en la familia y en el entorno cotidiano.
  • Cambiar su forma de procesar la información.
  1. Tomar medidas basadas en el principio de adecuación. Los programas que parecen más indicados para este tipo de tratamiento suelen ser los multimodales y los cognitivo – conductuales. Es necesario examinar cada elemento del programa para analizar si existe la posibilidad de que el sujeto pueda aprovecharse de él. Es recomendable asignar a cada psicópata un miembro del equipo que sea comprensivo, pero a la vez firme y consecuente.
  2. El programa debe cumplirse íntegramente. Para ello es necesario supervisarlo de forma cuantitativa y cualitativa.

La causa de que un programa no se cumpla puede ser:

  • Ausencia de un concepto bien desarrollado del tratamiento.
  • Falta de habilidades, actitudes y motivaciones de los profesionales.
  • El comportamiento del psicópata.
  1. Los profesionales implicados deben estar debidamente cualificados, ser sensibles, competentes y tener capacidades multidisciplinares. Es necesaria una minuciosa selección, formación y posterior supervisión de los profesionales implicados en el tratamiento.
  2. Neutralizar las redes sociales y procesos de grupo desfavorables. Deben controlarse las redes sociales existentes en la institución con el fin de no dejar que el psicópata llegue a manipular. También deben desarrollarse normas de comportamiento explicitas en los grupos. Reclusos relativamente firmes y cooperadores pueden cumplir una función importante al enfrentar al psicópata con la realidad. A veces, pueden funcionar como un tipo de coterapeuta.
  3. Reforzar los factores de protección naturales. Los profesionales deben intentar descubrir y reforzar los factores de protección que contrarrestan la manipulación y las relaciones sociales criminogénicas después de la puesta en libertad.
  4. Realizar un seguimiento controlado y acciones para la prevención de recaídas. Muchas veces el tratamiento del comportamiento antisocial sólo surte efectos superficiales o pasajeros.
  • A los psicópatas que han sido puestos en libertad se les debe vigilar y supervisar regularmente para asegurarse de que los cambios positivos se mantienen.
  • Evaluación de si existe la posibilidad de que los psicópatas se aprovechen de habilidades aprendidas en el tratamiento.
  • Evaluación de datos objetivos, archivos de trabajo e información de terceros. Las redes de los diferentes servicios deben estar en contacto entre sí y estar bien coordinados para así́ reducir su manipulación.
  1. Evaluar sistemáticamente los programas. Los actuales conocimientos teóricos y prácticos sobre el control y tratamiento de los psicópatas deben someterse a prueba continuamente en evaluaciones que tengan una sólida base metodológica.
  2. La importancia de la prevención e intervención a una edad temprana. Hay cada vez más indicios de que hay precursores en la infancia y adolescencia. Los estudios sobre el comportamiento antisocial precoz y persistente revelan la existencia de una serie de factores biopsicosociales que constituyen un riesgo acumulativo, una especie de efecto de bola de nieve; sabiendo esto, parece prometedor intervenir tempranamente, antes de que se hayan acumulado demasiados riesgos.

Los programas eficaces para niños en situaciones de riesgo deben incluir elementos que mejoren las habilidades cognitivas y sociales, y reduzcan la impulsividad y los déficits de atención. Deben ir acompañados de elementos que mejoren también el comportamiento de los padres.

  1. Reducir el refuerzo por parte de la sociedad. Los factores culturales pueden suprimir o reforzar la expresión del comportamiento psicopático.

A manera de resumen, un programa de tratamiento eficaz con psicópatas debe:

“Fomentar los comportamientos no criminales mediante el uso de recompensas y castigos; aumentar la demora de la gratificación; reducir la distorsiones cognitivas que favorecen el comportamiento criminal y fomentar los inhibidores del mismo; enseñarles a controlar sus impulsos y resolver los problemas de manera prosocial; reducir su dependencia del alcohol y las drogas; enseñarles a imitar modelos atractivos prosociales, y reforzar el seguimiento y supervisión en la familia y en el entorno cotidiano” (Lösel, 2000).

Si te interesa, aquí puedes ver una entrevista realizada a este gran profesional: