¿Se nace psicópata o se transforma con el tiempo?



La psicopatía no se puede entender únicamente en términos de fuerzas o influencias sociales y ambientales. Tampoco exclusivamente en términos de factores biológicos.

La psicopatía nace de complejas interacciones entre predisposiciones biológicas y factores sociales.

En estos últimos años se ha avanzado mucho en el análisis de las predisposiciones biológicas y no tanto en el de las cuestiones sociales asociadas con la psicopatía.

Los estudios de neuroimágenes están confirmando antiguas hipótesis que establecían cierta correlación entre, por una parte, el comportamiento criminal y, por otra, algunos defectos en los lóbulos frontales y temporales.

Mediante diversas técnicas, los investigadores han evidenciado que la corteza prefrontal de los asesinos impulsivos tiene tasas de actividad que difieren de las que tienen las personas ‘normales’.



Esta estructura subcortical está ligada a la agresividad y, en el caso de estos asesinos, presenta tasas de actividad muy altas.

También se han encontrado defectos anatómicos, como un volumen menor de la sustancia gris prefrontal, en el caso de personas con trastorno antisocial de la personalidad.

En el IV Encuentro sobre Biología y Sociología de la Violencia organizado por el ahora extinto Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, se llega a la conclusión de que existe una “predisposición biológica a la psicopatía”, no una “determinación biológica”.

Entonces, una persona ¿se nace o se convierte en Psicópata?

En términos generales, podemos concluir que no se nace psicópata, sino con cierta predisposición a actuar violentamente si se dan determinadas circunstancias sociales.