CUESTIONARIOS PARA LA EVALUACIÓN DE LA PSICOPATÍA

 


El MCMI (Inventario Clínico Multiaxial de MILLON) permite evaluar 11 escalar básicas de la personalidad, 3 de personalidad patológica, 7 síndromes clínicos de gravedad moderada y 3 síndromes de gravedad severa.

Dentro del primer grupo, son de especial interés para evaluar a un sujeto que creemos puede tener inclinaciones psicopáticas, la escala 6A y 6B, que miden la personalidad antisocial y agresiva (sádica), ya que la psicopatía es según el DSM-IV un trastorno de la personalidad antisocial, y éste normalmente tiene comportamientos agresivos. Otras de las características que nos interesarían sería las analizadas el patrón 5 (narcisista) debido a que analiza aspectos presentes en todos los sujetos psicópatas.

En el apartado de Síndromes Clínicos,  los patrones B (dependencia del alcohol) y T (dependencia de sustancias), son de especial interés porque estos sujetos normalmente tienen dependencia a algún tipo de sustancias.

La variable X (sinceridad), será también relevante, ya que uno de los principales rasgos de estos sujetos es la mentira.

Los demás patrones, nos servirán para analizar por completo la personalidad del sujeto en cuestión, y descartar otras posibles patologías, pero los apartados señalados serán de especial interés.

El MMPI (Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota) presenta una escala específica para medir aspectos psicopáticos. El apartado 4 Desviación psicopática, analiza aspectos normalmente presentes en estos sujetos, como son: discordia familiar, problemas con la autoridad, frialdad social, alienación social y autoalienación.

Respecto a la fiabilidad del cuestionario, el MMPI presenta 4 escalas para comprobar su validez, mientras que el MCMI tiene 3 escalas dedicadas a este fin.

El MCMI presenta la ventaja de que su aplicación puede hacerse de manera más ágil, ya que puede ocupar 20-25 minutos, mientras que el MMPI puede tener una duración de 60 a 90 minutos.

El MCMI solo puede administrarse a sujetos mayores de 18 años, mientras que el MMPI puede realizarse a partir de los 19 años y además dispone de una versión para adolescentes.

En nuestra opinión, un cuestionario no es mejor que otro, ambos pueden reportarnos una información muy relevante acerca del sujeto analizado, pero la aplicación de uno u otro estará en función del tiempo que tengamos y los aspectos que queramos estudiar con más profundidad según del sujeto que se trate.

Sería recomendable la administración de ambos, para tener la mayor cantidad de datos posible.
Utilizaríamos el MCMI para una evaluación más inicial, debido a la agilidad de aplicación del mismo, y seguidamente el MMPI que requiere más tiempo y tiene la escala específica de personalidad psicopática, que será interpretada con más claridad, teniendo también la información que nos ha aportado el primer cuestionario.