¿Los cazadores son psicópatas?

los cazadores son psicopatas

Según la RAE, la definición de cazador es: “persona que caza por oficio o por diversión”. Cazar se define como: “Buscar o perseguir aves, fieras y otras muchas clases de animales para cobrarlos o matarlos”.

Ultimamente se está afirmando a través de diversos medios que los cazadores son psicópatas. Y es que, si piensas en la figura del cazador muy probablemente te viene a la cabeza la imagen de un hombre con un arma en una mano y un animal muerto en la otra. Directamente tu cerebro asocia esta imagen con un psicópata.

Esta asociación es debida a la imagen que ha creado en nosotros el cine, la televisión, la literatura… Asociamos al psicópata con un asesino despiadado, con sed de sangre y una habilidad extraordinaria para usar armas de fuego o de cualquier tipo. De esta forma, se está utilizando este pensamiento por parte de algunos grupos para manipular o llevar a su terreno a la opinión pública.

No todos los psicópatas son asesinos en serie o cometen actos delictivos. El psicópata va más allá de todo eso. La gran mayoría de ellos (o ellas) son personas manipuladoras, egocéntricas, sin sentido de la responsabilidad, empatía o remordimientos. Se puede decir que son cazadores, pero no de animales, sino de personas. 

En nuestra opinión, definir a una persona que practica la caza como psicópata, ya sea porque es su profesión o porque la realiza por afición, no tiene ningún fundamento. Es más, este planteamiento es producto del gran desconocimiento de qué es en realidad un psicópata.

El psicópata hace todo lo posible para conseguir sus objetivos. Para ello no duda en utilizar a cualquiera que se encuentre en su camino. Detecta a su presa, normalmente personas que identifica como débiles o fácilmente manipulables. De esta forma, despliega todos sus recursos (mentira, manipulación, encanto superficial, carisma) para llevarla a su terreno y no le importará destrozar su vida, lo importante es alcanzar su objetivo. 

El maltrato animal y la psicopatía

En muchos casos, la personalidad psicopática se manifiesta en la infancia o en la adolescencia a través del maltrato a los animales. Existen casos en que niños que posteriormente han desarrollado psicopatía, han matado o tratado de forma violenta a animales. Sin embargo este comportamiento no puede asociarse con la caza.

La realización de estos actos pone de manifiesto que algo en su personalidad no se está desarrollando de forma correcta y señala que existe una necesidad de atención o tratamiento a estos menores.

La caza es una actividad que se realiza de forma voluntaria y consciente durante la edad adulta y en el caso que se practique durante la juventud, será porque así la familia se lo ha enseñado e irá acompañado durante la misma.

La caza es además una práctica con un alto componente cultural asociado. Si hablamos de personas que han nacido y crecido en una gran ciudad, será más difícil que esta actividad esté contemplada como opción de trabajo o de actividad para practicar en su tiempo libre. Sin embargo, para personas que se han criado en localidades rurales, la caza es una práctica que goza de total aceptación social y que se concibe como “normal”.

Con estos argumentos, no queremos decir que no puedan existir personas que practican la caza que en realidad sean psicópatas. Hay psicópatas que son cazadores, pero también médicos, abogados, cocineros, políticos, empleados de banca…

Los psicópatas están integrados en nuestra sociedad y por consiguiente realizan actividades profesionales y de tiempo libre. Pero sin duda no se puede admitir la generalización de que “todos” los cazadores son psicópatas.

Queremos que quede claro que cuando nos referimos a cazadores en este artículo, lo hacemos para hablar de personas que practican esta actividad bien sea como profesión o como afición. Pero que lo hacen de forma legal y adecuada. Bien sea porque obtienen gracias a la caza los recursos para su subsistencia o porque a modo de afición, realizan esta actividad con amigos o familiares.

Además, estamos en contra de cualquier forma de maltrato animal. Sin embargo, la caza “legal” a la que nos referimos, representa una realidad presente en el ser humano desde tiempos inmemorables, y aunque seríamos incapaces de practicarla, es necesario respetar a las personas que sí lo hacen y para los cuales representa un medio de vida.

Los cazadores furtivos o ilegales que matan animales para comercializar con diversas partes de su cuerpo (como pueden ser por ejemplo cuernos de elefante o pieles) necesitarían un análisis más amplio para detectar de qué patología estamos hablando, si la hay. En este caso muy probablemente se trata de personas sin escrúpulos movidos por un interés económico. Pueden ser psicópatas o simplemente malas personas a quienes no importa otra cosa que el dinero.