El Trastorno Sádico de la Personalidad

El trastorno de la personalidad sádica no está recogido en el DSM-IV, pero tiene una importante conexión con la psicopatía y con el asesinato en serie.

Entre los trastornos de la personalidad, la psicopatía y el Trastorno Sádico de Personalidad (TSP), son los dos tipos de trastorno que está más frecuentemente relacionados. La psicopatía suele acompañar al asesino en serie y hay que tener en cuenta este trastorno de personalidad cuando intentamos comprender el fenómeno creciente de los asesinatos en serie.

La persona con trastorno sádico de la personalidad mantiene relaciones crueles, humillantes y agresivas con otras personas. Por definición, TSP se manifiesta durante la infancia, es de larga duración y se expresa en todas las áreas de la persona: escuela, trabajo, relaciones sociales y vida familiar.

El término “sadismo” fue acuñado por Krafft-Ebing en 1898, e inicialmente describía fantasías y comportamientos con tendencia a causar dolor durante las relaciones sexuales. Así, se indicó que el sádico experimenta excitación sexual cuando controla, domina, causa dolor y humilla al objeto de su deseo.

En la actualidad la personalidad sádica implica un conjunto de rasgos y comportamientos que afecta a todas las relaciones sociales y no sólo a las sexuales. Como pasa con la psicopatía, este trastorno abarca todos los ámbitos de la psicología del individuo: cognitivo, afectivo, interpersonal y conductual.

En el ámbito comportamental:

  • Ausencia de autocontrol.
  • Son irritables, se encolerizan ante la menor frustración.
  • Ejercen control, desde una mirada hostil hasta el castigo físico severo.
  • Aunque también cometen actos de violencia afectiva, su violencia es más bien instrumental, con el objetivo de intimidar y controlar para obtener la gratificación esperada.

En las relaciones interpersonales:

  • Son agresivos, especialmente con los que perciben inferiores.
  • Son irónicos, mordaces, coaccionan, intimidan o amenazan a los demás.
  • Aspiran a alcanzar posiciones sociales que le permitan ejercer control y tener oportunidad de imponer castigos.

En el plano cognitivo:

  • Son frecuentemente rígidos y dogmáticos.
  • Tienen principios autoritarios e intolerantes; los que no piensan como ellos no tienen valor.
  • Actuar de forma prejuiciosa, son hipersensibles ante lo que interpretan como una burla.
  • Tienden a interpretar negativamente las intenciones de los demás.
  • Suelen tener intereses inusuales: campos de concentración, atrocidades, magia negra, perversiones sexuales, toxicología, etc.

En el plano afectivo:

Comparte muchos rasgos con el psicópata:

  • No siente remordimientos por sus actos.
  • No siente vergüenza, ni sentimientos de culpa.
  • Es incapaz de empatizar con su víctima.

NATURALEZA DEL TRASTORNO SÁDICO DE LA PERSONALIDAD

El concepto de TSP ha emergido de otros constructos de las tradiciones psicológica, psiquiátrica y psicoanalítica. Se ha señalado que es necesario crear una descripción taxonómica para calificar aquellos individuos cuyo temperamento subyacente es dominante, intimidador, malicioso y hostil, y que son fácilmente irritables y practican la crueldad física.

Según Widiger y Trull (1994) estos rasgos no quedan bien reflejados en los criterios del trastorno antisocial de la personalidad, ni en los de la psicopatía.

Se intentó elaborar una descripción sistemática del TSP introduciendo los criterios del apéndice A del DSMIII-R “Categorías diagnósticas propuestas que requieren estudios ulteriores” (American Psychiatric Association, 1987).

Se incluyen estos criterios a continuación:

A. Un patrón patológico de conducta cruel, vejatoria y agresiva que empieza al principio de la edad adulta y que se manifiesta por la presencia repetida de al menos cuatro de las siguientes características:

  1. Haber utilizado la crueldad física o violencia con el fin de establecer una relación dominante (no sólo para alcanzar algún objetivo no interpersonal como puede ser golpear al alguien con el fin de robarle).
  2. Humillar o dar un trato vejatorio a alguien en presencia de otros.
  3. Tratar o castigar con excesiva dureza a algún subordinado; por ejemplo, a un niño, un alumno, un detenido o un paciente.
  4. Divertirse o disfrutar con el sufrimiento físico y psicológico de otros (incluidos los animales).
  5. Mentir con el fin de causar daño o herir a otros (no sólo para lograr algo).
  6. Conseguir que otros hagan la propia voluntad atemorizándoles (desde la intimidación hasta causar verdadero terror).
  7. Restringir la autonomía de la gente con la que se tiene una relación más estrecha; por ejemplo, no dejar que la esposa salga de casa sin compañía o que la hija adolescente haga ningún tipo de vida social.
  8. Fascinación por la violencia, las armas, las artes marciales, las heridas o la tortura.

B. La conducta descrita en A no se ha dirigido únicamente hacia una persona (por ejemplo, la esposa o un niño) ni ha tenido como único fin la excitación sexual (como en el sadismo sexual).

Se pone mucho énfasis en los componentes comportamentales del trastorno y no tanto en los cognitivos y afectivos. Este déficit en la definición del TSP es similar al déficit encontrado en la definición del trastorno antisocial de personalidad.

Dado que la descripción sistemática del TSP es bastante reciente, que se trata de un trastorno relativamente raro y que la obtención de información fiable sobre los rasgos críticos entraña una extraña dificultad, causan que la bibliografía en torno a la validez del constructo, su prevalencia, al comorbilidad y su distribución geográfica sea todavía muy escasa.

PREVALENCIA

Existen pocos estudios acerca de la prevalencia del Trastorno Sádico de la Personalidad que aportan escasa pero interesante información en poblaciones clínicas y forenses.

Freiman y Widiger (1989) evaluaron una muestra de 50 pacientes psiquiátricos internos, y el 18% recibió el diagnóstico de TSP.

Stone mediante datos biográficos diagnosticó en 1998 a 79 asesinos en serie varones basándose en los criterios del DSMIII- R y el DSM- IV; el 90% de la muestra cumplían los criterios para el TSP del DSM- III-R. Otros trastornos de la personalidad con alta prevalencia eran el antisocial (81%), el narcisista (61%) y el esquizoide (48%).

Berger y otros estudiaron en 1999 a 70 delincuentes sexuales, de los que el 27,2% cumplían los criterios diagnósticos del TSP.

Con una muestra más reducida de 34 individuos, Hart y otros (1993) encontraron que el 26,5% de una pequeña muestra de maridos maltratadotes también cumplían los criterios para el Trastorno Sádico de la Personalidad.

La prevalencia del TSP parece ser menor en las poblaciones no delincuentes. Millon y Tringone, únicamente encontraron una prevalencia del 3% en una muestra de pacientes externos.

LA CORMOBILIDAD DEL TRASTORNO SÁDICO DE LA PERSONALIDAD CON OTROS TRASTORNOS

Los estudios disponibles sugieren que, en el plano descriptivo, podría haber una comorbilidad entre, por un lado el TSP y, por otro el trastorno antisocial y narcisista de la personalidad.

Con respecto a la psicopatía, es probable que la mayoría de los sádicos tengan muchos rasgos psicopáticos, mientras que no todos los psicópatas tienen que tener necesariamente rasgos sádicos.

Stone (1998) en su análisis biográfico sobre asesinos en serie, encontró una prevalencia tanto para el TSP como para la psicopatía de aproximadamente un 90% de modo que la comorbilidad en esta muestra inusual era muy alta.

Por la naturaleza misma de las características de este trastorno, probablemente las personas sometidas a evaluación negarán o minimizarán la presencia de las características del mismo.