Firma del asesino en serie

La firma de un asesino es:

Un patrón conductual repetitivo que despliega un agresor y que va más allá de las acciones necesarias que se requieren para el éxito del delito (Douglas).

Su diferencia con el modus operandi, es que éste comprende las acciones necesarias para llevar a cabo el ilícito. Además, el modus operandi puede variar, mientras que la firma del delincuente o asesino se mantiene estable, no cambia.

La Firma del asesino representa el motivo del crimen, el por qué, refleja la razón por la que el asesino comete el delito.

La emplea para describir los aspectos distintivos de las conductas realizadas, que en muchas ocasiones revelan sus necesidades psicológicas y emocionales:

  • Aspecto general de la firma: se refiere al motivo del crimen.
  • Conductas de esa firma: denotan las necesidades emocionales o psicológicas.

En algunos delitos, especialmente violentos o seriales, el asesino revela en la firma sus fantasías o rituales, otorgándole un carácter único y particular a cada hecho.

Conductas de firma según Keppel:

  • Mutilación.
  • Ensañamiento.
  • Dejar mensajes.
  • Dejar marcas profundas en el cadáver o grabar cosas en él.
  • Posicionar el cuerpo de forma que transmita algo en particular.
  • Actividad post-mortem.
  • Obligar a la víctima a que responda de un modo determinado.

Sin duda la definición más conocida de la firma del asesino es dejar alguna marca u objeto en el lugar del crimen. En este caso, la intención es llamar la atención sobre su conducta o intentar comunicarse con la policía o mandar señales. En España, el asesino de la baraja siempre dejaba un as de copas junto a sus víctimas. De esta forma consiguió crear una gran expectación y un gran revuelo social, al desconocerse a quien «tocaría» la siguiente carta.

En el caso de bandas organizadas, su firma suele consistir en realizar mutilaciones, amputar miembros o extraer órganos. De esta forma muestran un rol comunicativo hacia otras bandas, la policía o terceros indeterminados.