La enfermedad mental y el delito

Cuando se habla de Salud Mental es muy común creer la distancia que separa locura y cordura es muy pequeña. Se piensa que todo aquel que no ha sido oficialmente declarado como enfermo mental, debería ser castigado con pena de prisión en el caso que cometa un delito.

Sin embargo, esta frontera entre salud y enfermedad mental en muchos casos no es fácil de diferenciar, incluso para los más experimentados profesionales.

En este artículo analizaremos el caso de los enfermos mentales que padecen una grave desconexión con la realidad y que han cometido un acto delictivo como consecuencia de esta alteración:

  • Esquizofrenia
  • Trastorno bipolar
  • Trastornos depresivos graves

Los delincuentes con graves trastornos mentales

Los enfermos mentales suelen ser considerados jurídicamente como inimputables. Sin embargo, para poder determinarlos como tal, es necesario demostrar que su trastorno mental influyó sobre su conciencia y voluntad en el momento de la comisión del delito.

En el caso que esto se demuestre, al enfermo mental no se le impone una pena después del proceso, sino una medida de seguridad (en España). Esta medida de seguridad se desarrolla en un centro asistencial (en la mayoría de ocasiones en régimen cerrado). El objetivo de este internamiento es el tratamiento de su trastorno mental.

Cuando la medida finaliza y el enfermo abandona el centro asistencial, tendrá una mayor necesidad de apoyo en medios materiales y humanos que un delincuente con plenas capacidades mentales.

 

Evaluación

Para realizar una evaluación a un delincuente con trastornos mentales es necesario integrar dos importantes tareas:

  • Estudiar su riesgo de reincidencia, analizando su peligrosidad:
    • Estudio de su conducta, afectividad y capacidad cognitiva.
    • Establecer objetivos del tratamiento
    • Revisión periódica del programa de intervención.
  • Valorar el trastorno mental y los problemas asociados para tratarlos.?
    • Evaluación de la intensidad, síntomas, grado de afectaciónsecuelas 
    • Análisis de las características del sujeto y relación con su conducta violenta.

Estas dos importantes tareas tienen el objetivo de individualizar un programa de tratamiento adecuado para el individuo.

Para ello se utilizan diversas fuentes de información:

  • Entrevistas con el individuo y personas cercanas a él.
  • Realización de pruebas para el análisis del funcionamiento cognitivo, afectivo o conductual.
  • Historial sanitario y judicial anterior.
  • Observación conductual dentro de la institución.

 

Evaluación del riesgo de reincidencia delinquir

Objetivos del proceso

  • Valorar si el sujeto necesita tratamiento para disminuir el riesgo de volver a
  • Determinar el escenario donde ha de llevarse a cabo la intervención ?
    • En medio comunitario
    • En medio residencial

Método de evaluación

Históricamente se han utilizado dos métodos:

  • Juicio clínico: Basado en la predicción formulada a partir de apreciaciones subjetivas provenientes de la experiencia (ojo clínico) del experto.
  • Actuarial: Son escalas que ponderan cuantitativamente los factores de la historia personal y delictiva . (HCR-20; SVR; SARA…). Este método es el que se usa actualmente en criminología.

Evaluación de las necesidades de tratamiento

Las necesidades de tratamiento son de dos tipos. Una Una vez identificadas ambas necesidades se deben transformar en objetivos del tratamiento:

  • Las necesidades derivadas del trastorno que presenta el sujeto. En relación a la identificación de estas necesidades suelen presentarse frecuentemente problemas como:
    • Escasa motivación del paciente.
    • Carencias intelectuales producidas por una historia aislamiento social y cultural o por el deterioro causado por la enfermedad.
    • Intento de ocultar o falsear la evaluación para obtener beneficios penales.
    • La presencia de 2 o más trastornos asociados (esquizofrenia y consumo de drogas; o esquizofrenia y deficiencia intelectual…).
  • Las necesidades criminógenas (asociadas a la conducta delictiva). En relación a la identificación de estas necesidades pueden presentarse problemas como:
    • Actitudes, creencias y valores que apoyan los actos delictivos.
    • Amigos antisociales y familia inadecuada.
    • Impulsividad y falta de autocontrol.
    • Baja inteligencia verbal y escasa habilidades académicas o profesionales. ?
    • Falta de habilidades de resolución de problemas.
    • Necesidad de estimulación/ búsqueda de sensaciones.
    • Abuso de sustancias.

Entre los delincuentes con problemas mentales graves suelen aparecer diversos problemas:

  • Déficits neuropsicológicos
  • Errores de procesamiento cognitivo
  • Creencias erróneas o desviadas relacionadas con su delito

Los tratamientos pueden variar según se persiga:

  • Compensar carencias en habilidades sociales.
  • Modificar pautas distorsionadas en la interpretación de hechos.
  • Aliviar al paciente de sufrir delirios y alucinaciones.
  • Reducir o hacer desparecer el abuso de sustancias.