La historia de Ed Gein

Lo que fue la historia de una madre y un hijo, se convirtió en la fuente de medio siglo de terror. Los actos que cometió de Ed Gein fueron tan macabros y grotescos que obsesionaron a América.

Ed Gein biografia

La gente que le conocía decía que era un hombre normal, pero sí un poco extraño.

El pueblo de Plainfield, en Wisconsin, era pequeño y tranquilo, con unos pocos comercios que servían a la población que allí habitaba. Había una ferretería, una tienda de ultramarinos, uno o dos restaurantes y un bar. En el otoño de 1957 tenía 700 habitantes.

Todo cambió un fin de semana, con una misteriosa desaparición y un horrible descubrimiento.

El sábado 16 de noviembre marcó el comienzo de un rito anual. La temporada del ciervo. En el pueblo se cazaba por necesidad. Los hombres se iban al bosque y la calle se quedaba desierta.

La ferretería del pueblo estaba cerrada esa mañana. A la gente le pareció extraño, ya que normalmente estaba abierta en ese horario. Su hijo fue al establecimiento y comprobó que había sangre en el suelo y todo estaba desordenado. La propietaria, Bernice Worden, había desaparecido.

Cuando la policía interrogó al hijo de Bernice, aludió a un cliente que había pasado el día antes para preguntar por el precio de un producto, Ed Gein. Un hombre soltero de 51 años que vivía solo en una granja a las afueras del pueblo.

Tres horas después de la denuncia de desaparición, el Sheriff fue a la casa de Gein con su ayudante.

Era una casa espeluznante, oscura y no había señales de vida. La puerta estaba cerrada, por lo que los agentes decidieron echar un vistazo en la leñera. Entraron con linternas porque no había electricidad. No se veía nada. Entonces uno de los agentes notó que algo le rozaba el hombro. Se dio la vuelta, lo alumbró con la linterna y allí estaba Bernice Worden colgando boca abajo de las vigas del techo, decapitada y abierta en canal como un ciervo.

Ed Gein fue detenido esa misma noche. Mientas permanecía en la celda de la comisaría, la policía siguió buscando en la leñera. Después se aventuraron a entrar en la casa. En el interior descubrieron una terrible escena. El cadáver destripado de Bernice Worden era solo la última creación macabra de Ed Gein.

El 16 de noviembre de 1957, el tranquilo pueblo se despertaba con los rumores de asesinato de una de sus vecinas. Su cuerpo mutilado y decapitado había sido encontrado esa noche en la leñera de Ed Gein, de 51 años.

La casa de Ed Gein

Con Gein en el calabozo la policía se preparaba para entrar por primera vez en su casa. Era una noche oscura y fría y no había electricidad. Los agentes solo tenían linternas y faroles para iluminar la escena.

La casa de Gein se encontraba en un estado inimaginable de suciedad. Estaba inundada de la basura de una época. Era un caos, había una ausencia total de limpieza, la cocina era un desbarajuste. Había periódicos y trastos viejos por todo el lugar. Pero los agentes descubrieron algo más que simple mugre. A la vista y diseminados por toda la casa había una repugnante selección de restos humanos.

Los investigadores se quedaron atónitos al descubrir aquella colección de objetos. Entre las cosas que encontraron había bolos hechos con cráneos humanos. Encontraron lo que parecían baratijas, pero en realidad era una sucesión de pezones ensartados en una cuerda. Hallaron lo que pareció un paño de ganchillo que resultó estar hecho con labios de mujer. También encontraron otros restos humanos. Después se aventuraron a lo que parecía el salón. Encontraron la pantalla de una lámpara y sillas tapizadas con piel humana.

Encontraron máscaras. Gein había desollado a sus víctimas y había utilizado la piel como papel para la pared. Cada descubrimiento parecía superar al anterior, hasta que un agente encontró una bolsa de papel marrón. Abrió la bolsa y vió un mechó de pelo humano. Más tarde, dijo no saber por qué lo hizo, pero metió la mano y tocó lo que había dentro. Descubrió la cara de una mujer, y lo que es peor, una mujer conocida por todos. La propietaria de un bar Mary Hogan que había desaparecido 3 años antes.

El hombre aparentemente responsable de este macabro espectáculo estuvo sentado en su celda durante 30 horas negándose a hablar con los investigadores. Finalmente, cuando lo pusieron delante del cadáver de Bernice Worden confesó.

Colaboró con la policía, solo pidió un trozo de tarta de manzana con queso cheddar por encima. Según el investigador Ed se lo comió y después contó todo lo que querían saber. Le preguntaron por los restos humanos que encontraron en su casa y por el número de víctimas. Dada la cantidad de restos, debía haber matado a mucha gente.

Gein solo admitió haber cometido dos asesinatos, los de Bernice y Mary. El resto de los cadáveres dijo que los había cogido del cementerio.

El pueblo de Plainfield se despertó ese domingo sabiendo con quién había estado viviendo todos esos años. El auténtico Ed Gein.

Llevaba casi toda su vida viviendo en esa comunidad. Los vecinos no podían creer lo que había hecho. Y rápidamente este sentimiento se extendió a todo el país. Llegaron periodistas de todas partes.

Todo tenía su origen en la historia de su infancia, porque en palabras de Norman Bates “el mejor amigo de un niño es su madre”.

En noviembre de 1975 la historia de Ed Gein era noticia destacada. La fascinación de todo un país por el que llamaban “El carnicero de Plainfield” no pasó desapercibida para el escritor Robert Bloch que en aquella época vivía en Wisconsin. En 1959 escribió la novela de terror “Psycho” que un año más tarde fue llevada al cine por Albert Hitchcock.

Bloch copió la relación psicológica del caso de Gein para ilustrar la relación entre Norman Bates y su madre. Había un gran paralelismo entre la relación de Norman Bates y su madre con la de Ed y la suya.

Augusta Gein llevaba 12 años muerta cuando la policía entró en la casa que había compartido con su hijo. Mientras investigaban habitación por habitación buscaban pistas que los llevaran a entender qué le llevó a cometer aquellos horrendos crímenes llegaron a una puerta cerrada con tablas. Cuando la echaron abajo, encontraron una habitación en perfecto estado de conservación. Resultó ser la de la madre de Ed. La cama estaba hecha, había una mesilla de noche con una biblia encima. La habitación tenía mucho polvo y humedad. El papel de la pared debía haber sido rosa, pero había perdido el color. Era como un santuario a su madre.

Tras su arresto, Ed Gein se sometió a una evaluación psicológica de un mes de duración ordenada por el tribunal. El examen desveló una vida de aislamiento en la granja de Plainfield y el descenso de Ed a la locura.

Nacido en 1906 en Lacrosse, Wisconsin, Edward Theodore Gein era hijo de un alcohólico duelo de una tienda de comestibles y de una ama de casa tenaz y temerosa de Dios.

Cuando tenía 8 años, su madre, Augusta, decidió que abandonaran la casa familiar. Según profesionales, el motivo que tuvo la madre para mudarse fue porque pensaba que Lacrosse era como Sodoma y Gomorra.

Con el dinero ganado con la venta de la tienda, la familia Gein compró una granja de 80 hectáreas en Plainfield. Aislada, la familia empezó a cambiar. Ed tenía una relación muy extraña con su madre, era una relación de amor – odio, la escuchaba, la adoraba y le hacía caso en todo. Ella era muy religiosa, casi fanática. Muy dominante y terca. Dominaba a su marido y a sus dos hijos, Ed y su hermano Henry.

Augusta creía en el apocalipsis cuando decía que las mujeres eran zorras, golfas, demonios que querían hacer el mal a la gente. La familia Gein se convirtió en el caldo de cultivo perfecto para una patología psiquiátrica. Eran cuatro personas bajo el dominio de esa mujer. Era el ambiente perfecto para la locura.

Biografía

Gein fue al colegio hasta los 14 años. Mal estudiante, tiempo después se analizaría su coeficiente intelectual. Cuando terminó el colegio en séptimo, regresó a casa y empezó a trabajar la tierra y se puede decir que no tuvo contacto con el mundo exterior.

En 1940, cuando Ed tenía 34 años, su padre murió de un ataque al corazón. Ahora quedaban su hermano mayor Henry, su madre y él.

Henry era más refinado. Trabajaba duro en la granja y también intentaba agradar a su madre pero no era como él. Tenía sus propias ideas sobre cómo llevar su vida.

En mayo de 1944 Henry y Ed tuvieron que combatir un incendio en su propiedad. Según Ed, el fuego se descontroló y perdió de vista a su hermano. Llamó a la policía y aunque dijo no saber dónde estaba Henry les guió directamente hasta el cadáver de su hermano. Existen rumores de algunos moratones en la cabeza de Henry que nunca fueron explicados. Pero en aquel momento se tomó como una tragedia familiar, ya habían sufrido bastante.

Ed y su madre se habían quedado solos, pero su unión duraría poco. Meses después de enterrar a su hijo Henry, Augusta sufrió una apoplejía que la dejó parcialmente paralizada. Cuando la madre cayó enferma él se ocupó de ella en todo momento. Parecía besar el suelo que ella pisaba.

En algún momento de 1945 Augusta Gein sufrió otro ataque. Murió en el mes de diciembre. Fue un durísimo golpe para Ed, de 39 años.

Ed Gein muerte madre

Su madre había minado su hombría. En el entierro se comportó como un niño que acaba de perder a su mamá. Llorando de manera histérica. Había perdido todo lo que conocía del mundo. Ese era su único vínculo con la cordura en aquel momento.

Hasta 1945 el mundo de Ed Gein estuvo definido por una madre dominante y profundamente religiosa. Su muerte en diciembre le dejó solo por primera vez en la vida.

Viviendo solo en una aislada granja a las afueras del pueblo, ganaba dinero ayudando a los vecinos o trabajando en la trilla.

A menudo, las mujeres del pueblo llevaban la comida a los trabajadores del campo. Ellas decían sentirse extrañas cuando Ed las miraba. Lo hacía de una manera que las hacía sentirse incómodas. Gein tenía fama de raro pero inofensivo.

Sin embargo, de puertas para adentro, luchaba por vivir sin su madre.

Los psiquiatras que lo entrevistaron concluyeron que, durante los años posteriores a la muerte de su madre, sus problemas psicológicos cruzaron la línea de la psicosis.

La muerte de su madre le afectó mucho. No tenía otra persona con la que comunicarse, con la que hablar, se concentró en sus fantasías intimas, en sus propios intereses, se dio cuenta de que no sabía hacer nada sin su madre. Su casa estaba vacía, era una granja en decadencia, no tenia electricidad ni agua corriente, estaba completamente aislado. Su madre le había hecho temer el contacto humano, especialmente con las mujeres, sin embargo, la soledad le llevo a buscar su propia compañía.

En un determinado momento, empezó a hacer visitar nocturnas a cementerios de la zona. Ed era lector habitual de obituarios, le fascinaba saber quien había muerto. Se enteraba de cuando iba a ser el entierro. Y cuando se hacia de noche, abría el ataúd y cogía el cuerpo.

Aparentemente sustituía a su madre con cadáveres, si ella había muerto, él necesitaba a alguien que ocupara su lugar. Gein llevo sus deseos al extremo, aunque se desconoce si mantuvo relaciones sexuales o practicó el canibalismo, algunos descubirmientos posteriores desafiaron toda compresión.

Encontraron lo que la policía llamo un chaleco mamario, era el torso de una mujer al que le había acoplado unas correas, y unos leotardos hechos con la piel de las piernas de una mujer.

Dicen que a veces pudo pasearse con esa especie de chaleco que había confeccionado con la anatomía femenina pegado a su cuerpo, también se dice que cogía los genitales femeninos arrancados a los cadáveres y se los ponía pretendiendo ser una mujer. Sin embargo, violar cadáveres no satisfacía los morbosos deseos de Gein.

Fue en esta época cuando comenzó a frecuentar la taberna de Hogan. Un bar regentado por la descarada y mal hablada Mary Hogan.

Era un bar donde los cazadores paraban a tomar una copa después de una dura jornada de caza. Ella era corpulenta, muy jovial y hacia muchas bromas. La llamaban Bloody Mary.

Cuando Ed la vio, vio una imagen grotesca de su madre. La tarde del 8 de diciembre de 1954, un granjero local se detuvo en la taberna de Hogan para comprarle un helado a su hija. Inmediatamente notó que había pasado algo. Había sangre y dinero en el suelo, salió de allí y pidió ayuda. Mary Hogan no aparacía por ninguna parte. Cuando se supe que había desaparecido, se llegó a decir que había sido asesinada. Nadie sabía donde podía estar.

La policía investigó las pocas pistas que tenía. Nadie le preguntó a Ed Gein, nunca fue considerado sospechoso. Era demasiado disparatado que un hombre, soltero, trabajador y sencillo pudiera ser un asesino.

Una vez alguien le comentó la desaparición de Mary, el contestó que ella estaba en casa en la granja, pero nadie le hizo caso, todos conocía a Ed y no le creyeron.

Las pistas se iban agotando, y empezó a parecer que la desaparición de Mary quedaría sin resolver.

Hasta la noche del 16 de noviembre de 1957, cuando la policía encontró su cabeza en una bolsa de papel, en la cocina de Ed Gein.

Quizá quiso incorporarla a su casa, era su modo de llevar a su novia a su hogar, pero lo hizo con un cadáver.

A finales de 1957, los vecinos de Plainfield todavía no se había recuperado de la pesadilla que había conmocionado al pueblo. Ed Gein había sido acusado del asesinato de la propietaria de la ferretería Bernice Worden, pero el descubrimiento de otros horribles crímenes llevó la infamia al pueblo junto a una horda de reporteros de todo el mundo.

En noviembre de 1957 fue el suceso más famoso, atrajo a prensa de todo el mundo. El incidente era noticia y fue portada de muchos periódicos. Los vecinos quería que todo aquello terminara, que se fueran los periodistas.

Fuera de Plainfield calaba otro tipo de repuesta, lo que se dio en llamar el humor Gein.

Los chistes que se contaban servían para ahuyentar el miedo que sentíamos todos. Uno era ¿cual es la comida favorita de Gein? Manitas de mujer.

¿Qué regalo le hace Ed Gein a su novia el día de San Valentín? Culos de granja.

Hubo gente a la que echaron de restaurantes de Plainfield por pedir hamburguesas Gein. Hubo tal variedad de chistes de humor negro sobre el tema, que era imposible acordarse de todos.

El 6 de enero de 1958 se celebró la vista para determinar si Gein podía ser sometido a juicio por el asesinato de Bernice Worden. Los médicos que lo evaluaron diagnosticaron que esquizofrenia.

Dijeron que era propenso a sufrir alucinaciones y que quería ser un instrumento de Dios con poder para resucitar a los muertos.

Hablaba de crímenes horrendos y extraordinarios, inconcebibles para una persona normal, pero lo hacía como si hablara de ir a la tienda por la compra de la semana.

Los médicos concluyeron que todo tenía que ver con su madre. Esa era la dualidad de Gein. Parte era un deseo de recuperar la presencia física de su madre en casa. Obviamente otra parte, tenía que ver con profanar el cadáver.

El periodista Tic Leonard estuvo sentado junto a Gein mientras el tribunal médico llegaba a una conclusión, en ese momento dice, pudo ver al hombre enfermo y asustado detrás del monstruo.

Le preguntó varias veces qué le iban a hacer. Le cogió la mano como si fuera su madre, o alguien parecido.

Esa tarde, el juez decretó su incapacitación y la imposibilidad de someterle a juicio. Fue enviado a la institución mental del estado, un psiquiátrico de Wisconsin.

Para los vecinos la vida después de Ed Gein nunca volvería a ser la misma.

Antes de ocurrir aquello, nunca cerraban las puertas. Pero empezaron a hacerlo. Los 50 fueron una era de inocencia que se acabaron con aquello.

Pero aún les faltaba por asistir a un último acontecimiento. El 30 de marzo de 1958, un domingo de ramos, era el día de la subasta de la granja y efectos personales de Gein.

Pero a primera hora de la mañana del día 20, los habitantes se despertaron con un extraño fulgor naranja que brillaban en el cielo. Un misterioso incendio.

Gein se enteró del incendio a última hora de la mañana. El supervisor del psiquiátrico fue a informale que su casa había quedado reducida a escombros. Hizo un gesto y dijo mejor así. Esas fueron sus palabras exactas.

Al final y tras una breve investigación, la causa del incendio siguió siendo un misterio. Pero los vecinos se alegraron de que la granja desapareciera. La prensa no les molestaría mas y dejarían de tener turistas para ver la casa del terror de Ed Gein.

La subasta de la propiedad se celebró el 30 de marzo como estaba previsto. Los espeleznantes objetos de Gein no se pusieron a la venta. Los restos humanos fueron enviados al laboratorio criminalista del estado, pero eso no impidió que cientos de buscadores de curiosidades se acercaran a la granja.

Una de las cosas que se subastaron fue el coche de Ed. Un decidido empresario lo adquirió para hacer visitas guiadas. El coche de Ed Gein solia exhibirse en ferias de condado como la vaca de dos cabezas o la mujer barbuda.

Ed Gein coche

Era una exposición en toda regla, con su caseta propia. En el hospital psiquiátrico el personal veía a Gein como un paciente modelo. Era un individuo tranquilo, durante el dia se sentaba en una esquina de la habitación. Había un salón con sillas y leia el periódico allí, no hablaba mucho con otros pacientes. Alguna vez jugaba a las cartas.

Sin embargo, había veces en las que se comportaba de forma extraña. Cuando había luna llena, se ponía a hablar de mujeres, de lo que le gustaría hacerles. Divagando de forma incoherente. Cuando pasaba la luna llena, volvía a ser normal. Pero siempre tenía un destello en los ojos que indicaba que no estaba bien.

En 1968 los médicos informaron al tribunal de que Gein ya podía enfrentarse a un juicio por el asesinato de Worden. Cuando entraron en la sala, había un silencio sepulcral. Ed entró, se detuvo, inclinó la cabeza ante los presentes. Tras un juicio de 9 días el juez lo declaró culpable. Gein de 62 años regresó al psiquiátrico para el resto de sus días.

Con el tiempo, su macabra fama se desvaneció, pero su tortuosa historia nunca perdería la capacidad de impresionar o el poder de despertar los temores más profundos.

A principios de 1970 un anciano Ed Gein pasaba sus últimos días en un psiquiátrico de Wisconsin. Pasaba mucho tiempo en su habitación, tumbado en la cama. Gein y sus macabros crímenes hace tiempo que desaparecieron de la conciencia pública pero la historia del carnicero de plainfield arraigó en lo más profundo de la psique norteamericana. Parecía como si fuese una figura de ficción, una especie de semi-dios.

Su muerte

Ed Gein muerte

El 26 de julio de 1984 Ed Gein moría de un fallo respiratorio. Tenia 77 años. Su muerte no provocó reacciones, en el pueblo no se hablo del tema aparte de decir que había muerto. Ed Gein fue enterrado en el lugar más apropiado para el, junto a su madre en el cementerio de Plainfield. Desde su muerte en 1945 su gran sueño había sido regresar con ella. Y finalmente lo consiguió.

Poco después de su muerte, la lápida de Gein fue robada de su tumba. Finalmente fue recuperada y se conserva en el departamento del Sherrif del condado de UoSara.

Ed Gein tumba

Sin embargo, los empleados del cementerio siguen encontrando flores y cartas que son dejadas en la tumba.

No hay forma de descifrar lo que pensaba o por que hacía lo que hacía, no es propio de humanos hacer las cosas que hizo.

Ed Gein era un enfermo mental. Sus vecinos no lo conocían, les daba una imagen de normalidad, tuvo puesta una mascara de cordura hasta que fue descubierto. Nunca podremos saber qué convirtió a Gein en lo que era.