“Experimentar qué se siente matando”



1. Los inputs para el perfil:

– Escena del crimen,

  1. Pruebas físicas: El fallecido presentaba entre los dedos de la mano derecha unos trozos de guante de látex, lo cuál coincidía con la narración de Rosado, en la que describía que la víctima había desgarrado uno de los guantes del mismo autor.
  2. Patrón de pruebas: La policía encontró en la casa de ambos las dos armas, un cuchillo grande y otro pequeño, y los guantes de látex que habían utilizado aquella noche. Además, en el registro que se hizo en la casa de Rosado se encontró un documento que relataba con todo lujo de detalles el crimen de una forma fría y sarcástica, relatando datos que sólo los asesinos podrían conocer.
  3. Posición del cuerpo (s), armas. Respecto al cuerpo no disponemos datos sobre su posición. Las armas no se encontraron en el lugar del crimen, pero como hemos afirmado anteriormente, la policía las descubrió en los domicilios de ambos asesinos. Éstas coincidieron en su forma y tamaño con las que se describe en el escrito, y se encontraban dobladas presuntamente por los golpes que con ellas se asestaron.

– Victimología:

  1. Historial: No disponemos de datos.
  2. Costumbres: No disponemos de datos.
  3. Estructura familiar: No disponemos de datos.
  4. Vista por última vez: Esperando el autobús en el barrio de Manoteras de Madrid, la madrugada del 30 de abril de 1994.
  5. Edad: 52 años
  6. Oficio: Empleado de una empresa de limpieza

– Información forense:

  1. Causa de la muerte: La víctima murió a causa de múltiples heridas por arma blanca y desgarros que le produjeron un desangramiento y consecuentemente, la muerte.
  2. Heridas: La víctima presentaba una gran cantidad de heridas por arma blanca, concretamente producidas por dos tipos de cuchillos, uno más grande y otro más pequeño, que se consideran realizadas por dos personas distintas. Las heridas le alcanzaron varias partes del cuerpo, como el cuello, estómago… Además, la víctima sufrió desgarros por parte de sus agresores que le causaron la muerte.
  3. Pre/post mortem: No disponemos de datos.
  4. Actos sexuales: No existen actos ni motivaciones sexuales en los hechos descritos.
  5. Informe de la autopsia: Según la diligencia del informe de homicidios, se establece ésta coincidencia entre el relato descrito por Rosado, las armas blancas incautadas a ambos presuntos asesinos y las heridas de arma blanca contempladas en el cuerpo.
  6. Informes de laboratorio: No dispondemos de datos.

– Informe policial preliminar:

1. Información sobre antecedentes.



En principio, Javier Rosado era un chico de 21 años, sin problemas graves aparentes. Era un
universitario que estaba cursando segundo curso de Ciencias Químicas en el momento de los hechos. Cabe destacar que no tenía amistades en la facultad, le gustaba la lectura relacionada con novela policíaca o sobre crímenes y le gustaban los juegos de rol.

La cuestión principal que se planteó el tribunal de la sección Segunda de la Audiencia Provincial de Madrid fue cómo debía considerar la personalidad de Javier Rosado. Si por un lado era un esquizofrénico paranoide, si sufría un trastorno disociativo de la personalidad, o si era un psicópata sádico.

2. Observaciones de la policía.
A Javier Rosado se le atribuyen los siguientes rasgos:
Manipulador: se le considera un joven bastante “raro” con una mente morbosa. Su conducta no era la propia de un universitario. Su familia nada influyó en esta perfilación de la personalidad ya que el ambiente familiar era estable. Prefería la soledad y se relacionaba con chicos menores que él, a lo que podía impresionar fácilmente y manipular.

Juego de rol: Javier Rosado solía juntarse con otros chicos, menores que él, para jugar a éstos juegos de rol. Llegó a inventarse un juego específico llamado “Razas”, el cuál tenía como elemento principal el sacrificio humano.

Psicópata sádico: los expertos, mediante la aplicación de varias técnicas como el test de la escala de psicopatía de Hare, llegaron a la conclusión de que se encontraban ante un psicópata sádico, sin lugar a dudas. Le consideraron un simulador muy inteligente. Es una persona propensa al aburrimiento, fría, egocéntrica, insensible, irritable, poco empática, con bajo autodominio, sin remordimientos y que miente de forma patológica. Además manifiesta conductas crueles, desconsideradas y agresivas.

3. Hora del crimen.
Los investigadores establecieron que el crimen fue cometido a la una de la madrugada, pero el propio Javier Rosado asegura en una ocasión que fue a las cuatro y media de la madrugada.

4. Persona que denunció.
El crimen fue denunciado por Nieves Martín, que se enteró gracias a un amigo de Javier Rosado, llamado Enrique. Inmediatamente después ésta realizó una llamada al 091 a las 19.00 horas del 4 de junio de 1994.

5. Crimen.
La madrugada del 30 de abril de 1994, dos jóvenes, Javier Rosado de 21 años y Félix Martínez de 17, asesinaron a cuchilladas a un hombre, Carlos Moreno, que estaba esperando en la parada de autobús. El crimen fue propiciado por ambos mediante arma blanca, a pesar que la víctima intentó defenderse, se dice en el texto literalmente que le “cosieron a puñaladas”. Le acuchillaron varias veces y le produjeron desgarros. El propio suceso fue bautizado como “el crimen del rol”.

Posteriormente se desvinculó dicho crimen con el juego de rol, ya que se consideró que fue una excusa con la que Rosado pretendía aparentar ser enajenado mental. Con lo cual se concluyó que habían salido a matar por el placer de hacerlo, porque sí.

6. Vecindario: nivel socioeconómico y tasa de crímenes.
No disponemos de información.
No obstante, cabe destacar que Javier Rosado y su cómplice, Félix Martínez, eran vecinos muy cercanos en la madrileña calle Carlos Carmaño.



 

2. Modelos para el proceso de decisiones.

– Tipo y estilo de homicidio.
Homicidio doloso, con ensañamiento y alevosía.

– Intención primaria.
La intención primaria del crimen fue experimentar lo que se siente al matar a una persona.

– Riesgo para la víctima.
En cuanto a la elección el riesgo es bajo, porque fue una persona elegida al azar, no estaban buscando a la victima en concreto. Ahora bien, respecto a la vulnerabilidad el riesgo es alto, porque era de noche a altas horas de la madrugada, eran dos contra uno y estaban armados. Además su intención era matarlo, no había otros intereses a los que aludir para evitar la muerte.

– Riesgo para el agresor.
El riesgo era bajo, pues al ser de noche y sin nadie en la calle era muy difícil que lo descubrieran, y al ser dos los agresores y armados contra un solo hombre desarmado era poco probable que fallaran en la comisión del delito.

– Escalación.
La violencia del hecho fue en aumento. Empezó con unas puñaladas pero siguió con desgarro de tejidos y destripamiento.

– Tiempo necesario para el crimen.
En principio el tiempo no debería ser mucho, pero debido al ensañamiento, el asesinato se prolongó durante 15 minutos.

– Factores referentes al lugar.
Era una zona aislada a altas horas de la noche cerca de una parada de autobús, donde había un terraplén para poder ocultarse.
 

3. Evaluación del crimen.

– Reconstrucción del crimen.
Tras un tiempo ideando en cometer un asesinato y convencer a uno de sus amigos para que se uniese a él, una noche se prepararon con guantes de látex y cuchillos para matar a una persona al azar, que se encontraba en una situación de vulnerabilidad al encontrarse sola y en una zona a oscuras donde no pasaba gente. Se acercaron y le asestaron unas puñaladas, tras lo cual continuaron ensañándose desgarrándole y destripándole. Dejaron el cuerpo en la zona y se fueron.

– Clasificación del crimen: Organizado.

1. Selección de la víctima.
La víctima fue escogida al azar. El asesino quería experimentar la sensación de matar a alguien, no le importaba a quien.

2 Control sobre la víctima.
El único control sobre la víctima lo ejercieron a la hora de cometer el delito, pues los dos asesinos controlaban perfectamente la situación, pues le superaban en número e iban armados. Pero en ningún otro momento se tuvo control sobre la víctima, pues no le conocía y no podían prever donde iba a estar, o manipularlo de algún modo.

3. Secuencia del crimen.



Se acercaron armados, le asestaron una puñalada al cuello, y al ver que “solo le había hecho una brecha” apresaron a la victima y continuaron asestándole puñaladas en el cuello y el abdomen, hasta desgarrarlo y destriparlo.

– Escenificación.
No hubo escenificación alguna. Asesinaron a la víctima sin más. Quizás el destripamiento podría considerarse, aunque la policía dijo que se trataba de un ajuste de cuentas al ver el cadáver, por lo que suponemos que no hubo ninguna escenificación especial.

– Motivación.
Experimentar que se siente al matar a una persona.
 

4. Perfil criminal.

– Demografía.
Los hechos sucedieron en Madrid, gran ciudad con una alta población.

– Características físicas.
No se describen características físicas del sujeto.

– Costumbres.
Javier era un joven particular, distinto a los chicos de su edad. No acostumbra a relacionarse con iguales ni a realizar actividades de ocio.

– Comportamientos antes de y hasta el crimen.
Cuenta con multitud de libros de terror.
Prefiere estar en soledad o relacionarse con chicos menores que él, con los que tuviera una diferencia intelectual y pudiera manipular e impresionar.

– Comportamiento después
Después del crimen, Javier sintió una paz y tranquilidad espiritual total, tenía la sensación de haber cumplido con un deber. Sintió alegría. No experimentó remordimiento en ningún momento. No tuvo miedo de ser detenido ni pensó en cómo pudo sentirse la víctima.

Rosado barajaba las opciones posibles, si lo atrapaban, sería por huellas o por comentarlo. Si no lo detenían, la próxima vez planeaba matar a una chica.

Su narcisismo y sentimiento de grandiosidad le hacen presumir de sus actos, y es por eso que finalmente fue detenido, evitando casi con seguridad, otro asesinato.
 

5. Investigación.

La investigación en un primer momento fue muy complicada, ya que nadie vio nada. Los medios de comunicación informaron sobre datos que el mismo Rosado se encargó de corregir. Se pensaba que sucedió a la una de la madrugada, fue a las cuatro y media. No fue con un machete, sino con dos cuchillos de cocina. Se manejaba la hipótesis de ajuste de cuentas y se estaba detrás de un vagabundo.

Mientras tanto él estaba satisfecho y tranquilo por sus actos. Su narcisismo le delató. Si hubiera guardado silencio, difícilmente se le hubiera encontrado.

Una vez que se le descubrió, se plantearon las posibilidades de que Javier fuera un esquizofrénico paranoide, sufriera un trastorno disociativo de la identidad o fuera un psicópata sádico.

Rosado argumentó que el autor de los hechos había sido una de las 43 personalidades diferentes que habitaban dentro de él. Se presentaron tres opciones, el asesinato había sido el resultado de la enajenación mental padecida por Javier, había sido el resultado de un juego inventado por él, o había salido a matar por placer.

Finalmente, y gracias a su intervención final, los tres jueces del tribunal tomaron una decisión unánime, Rosado era un psicópata. No había alteración de memoria, ni había tenido síntomas notorios con anterioridad, ni alucinaciones ni percepciones, y mantenía sus facultades volitivas e intelectivas intactas.
 

6. Detención.



Se realizó el 4 de junio de 1994. En el registro que se hizo en la casa de Rosado, se encontró un documento escrito por él, relatando con todo detalle los terribles hechos que cometió.

Además, se encontraron las armas utilizadas. Un cuchillo grande y otro pequeño, y los guantes de látex que usó.

Fue condenado a 42 años de prisión por delito de asesinato. La sentencia se impuso con los agravantes de alevosía y ensañamiento.

En 2008 se le concedió el tercer grado, causando la impotencia de la familia y de la comunidad.