Adolescencia y psicopatía son dos términos que unidos, pueden suscitar muchas preguntas. Actualmente, la Criminología considera que no todos los jóvenes asesinos son psicópatas.

Para que pueda plantearse la duda de si un joven es psicópata, y por consiguiente que padece un Trastorno Antisocial de la Personalidad, antes de los 18 años ha debido ser diagnosticado de alguno de estos tres trastornos:

  • Trastorno por déficit de atención por hiperactividad (TADH).
  • Trastorno de conducta en la infancia.
  • Trastorno disocial (TD).

La motivación principal para delinquir en los jóvenes psicópatas no es el dinero, sino la superioridad y el poder que se logra con el crimen, además de la excitación que experimentan en situaciones de riesgo.

Según Hare (1980) el problema más urgente es “discriminar” al psicópata en ciernes de otros niños que exhiben serios problemas de conducta. En concreto los diagnosticados con TD, TADH, y TND (trastorno negativista desafiante). Es esencial diferenciar a los jóvenes psicópatas de otros que presentan comportamientos agresivos o en contra de las normas sociales o la legalidad, porque no todos los delincuentes juveniles se convertirán en psicópatas al llegar a la edad adulta.

Aquellos chicos diagnosticados con un Trastorno Disocial (TD), son los que plantean mayores problemas en los servicios de salud mental infantil, en el sistema judicial juvenil, y en los servicios sociales.

Estos chicos NO SON una población homogénea en cuanto a:

  1. Realizan diferentes conductas
  2. El origen de sus actos
  3. El curso de su desarrollo

Por ello parece que existe un trastorno “pre-psicopático” que no es homologable al Trastorno Disocial ni al trastorno de Personalidad antisocial.

Los estudios confirman que existe una variable con gran poder predictivo: LA EDAD.

Después de los 18 años, el DSM IV introduce el concepto de Trastorno Antisocial de la Personalidad (TPA), que clasifica a adultos y a jóvenes que muestran una conducta delictiva y violenta recurrente.

La incidencia media de la psicopatía en delincuentes adolescentes es como mínimo similar a la de los adultos (20-25%).

En relación a la rehabilitación, parece más probable que los jóvenes asesinos que no son psicópatas puedan reintegrarse en la sociedad y mejoren con el paso del tiempo y con la edad más que aquellos que si son psicópatas.